En el Exilio del Post [2017]

26th october – 18th november 2107 // CRUCE. Arte y pensamiento contemporáneo, Madrid, ES
https://crucecontemporaneo.wordpress.com
En el exilio del post. Solo Exhibition Raquel Meyers

[EN]

In the contemporary habit of reassimilation of archaic technology, nostalgia retains a fundamental role. The artist Raquel Meyers is not positioned as a participant in the desire but as a catalyst and multiplier of visual opportunities. In his eyes, these tools become more than a window into the past, allowing him to create from relic-technologies such as the Commodore 64 or the Teletext, devices and technologies still in full creative power decades after the speed of mass production and consumption snatched them from our hands before allowing us to exploit their full potential.

En el Exilio del Post is the story of an uprooting that transcends the geography in which Raquel Meyers reflects on her identity as a returnee. After ten years living in northern Europe, the artist puts the focus back on the south. It is the return to a space to rediscover that like second avenue of the obsolete device, takes advantage of the renewed cultural machinery of an already known scenario.

Raquel consolidated her practice in Sweden with the KYBDslöjd concept, which she translates into her visual and performance work. KYBD is the English acronym for keyboard and slöjd, a Scandinavian word meaning manual dexterity. This expanded typing is a digital craft exercise with text characters navigating over the interface lattices.  As a result, each keystroke is recorded and saved at the end of the session as an animation.  A practice that resembles the principles of brutalist architecture, provoking a similar impact through the full and honest representation of characters and colors in which error and improvisation are part of the result.

The inexhaustible offer of possibilities offered by technology is presented as an enabling agent and in turn isolating our own creativity, limiting us to predetermined tools and hindering the search for solutions, stopping the deepening in the middle to fatten the culture of programmed obsolescence.
Contemporary production is an immediate condemnation of waste where consumption becomes destruction. Baudrillard said in The Consumer Society that “the Western world needs objects to build its identity, but more importantly, it needs to destroy them”. Thus, the technological residue becomes the maximum exponent of abundance. With the use of obsolete technologies, Raquel Meyers blocks the need for consumption and destroys the capitalist philosophy of impermanence.

When the improvement of technologies is based on the incorporation of characteristically human processes, freedom is an illusion. The moment their ability to choose exceeds ours, we become consumers of their choice. Technology has become an emotion manager fueled by our inputs. Raquel Meyers uses the apparent coldness of the machines and the 8bit aesthetic to sometimes represent human affections in a satirical tone. A vision of the future detached from the superstition of times past, which now puts all its hopes in a rational and digital construction of the future.

[ES]

En el hábito contemporáneo de reasimilación de la tecnología arcaica, la nostalgia mantiene un papel fundamental. La artista Raquel Meyers no se sitúa como partícipe del anhelo sino como catalizadora y multiplicadora de oportunidades visuales. En su mirada, estas herramientas se convierten en algo más que una ventana al pasado, permitiéndole crear a partir de tecnologías-reliquia como el Commodore 64 o el Teletexto, dispositivos y tecnologías aún en plena facultad de creación décadas después de que la velocidad de la producción y el consumo en masa los arrebatara de nuestras manos antes de permitirnos explotar todo su potencial.

El exilio del post es el relato de un desarraigo que trasciende la geografía en el que Raquel Meyers reflexiona sobre su identidad de retornada. Tras diez años viviendo en el norte de Europa, la artista vuelve a poner el foco en el sur. Es la vuelta a un espacio a redescubrir que a modo de segunda avenida del dispositivo obsoleto, aprovecha la maquinaria cultural renovada de un escenario ya conocido.

Raquel consolidó su práctica en Suecia con el concepto KYBDslöjd, que traslada a su obra visual y performance. KYBD es el acrónimo inglés de teclado y slöjd, una palabra de origen escandinavo que significa destreza manual. Esta mecanografía expandida es un ejercicio de artesanía digital con caracteres de texto que navegan sobre las retículas de la interfaz. Como resultado, cada pulsación de tecla es registrada y guardada al final de la sesión como una animación. Una práctica que se asemeja a los principios de la arquitectura brutalista, provocando un impacto similar a través de la representación íntegra y honesta de caracteres y colores en la que el error y la improvisación forman parte del resultado.

La inagotable oferta de posibilidades que nos ofrece la tecnología se presenta como un agente posibilitador y a su vez aislante de nuestra propia creatividad, limitándonos a las herramientas predeterminadas y obstaculizando la búsqueda de soluciones, frenando la profundización en el medio para cebar la cultura de la obsolescencia programada.
La producción contemporánea es una condena inmediata al deshecho donde el consumo se vuelve una destrucción. Baudrillard decía en La Sociedad del Consumo que “el mundo occidental necesita los objetos para construir su identidad, pero lo que es más importante, necesita destruirlos”. Así, el residuo tecnológico se convierte el máximo exponente de la abundancia. Con el uso de tecnologías obsoletas, Raquel Meyers bloquea la necesidad de consumo y destruye la filosofía capitalista de la impermanencia.

Cuando el perfeccionamiento de las tecnologías se basa en la incorporación de procesos característicamente humanos, la libertad es una ilusión. En el momento en el que su capacidad para elegir supera la nuestra, nos convertimos en consumidores de su elección. La tecnología se ha convertido en una administradora de emociones alimentadas por nuestros inputs. Raquel Meyers utiliza la aparente frialdad de las máquinas y la estética de 8bits para representar en ocasiones en tono satírico las afecciones humanas. Una visión de futuro desligada de la superstición de tiempos pasados, que pone ahora todas sus esperanzas en una construcción racional y digital del porvenir.

Janire Goikoetxea

17th november 2017 // CRUCE. Arte y pensamiento contemporáneo, Madrid, ES
‘Untitle’ (Performance) Pelayo Arrizabalaga & Raquel Meyers.
Mecanografía expandida (Talk) Janire Goikoetxea & Raquel Meyers.

Publication:

En el exilio del Post ‘Zine (2017)
6 Years in 16 Pages [6 años en 16 páginas]
A4 / Color / Saddle Stitch / 16 Pages / Limited Edition

[EN]

“Life is too contemporary” (Cronenberg D. Cosmopolis, 2014), too post. We live in the age of myopia for the future, the age of immediacy where there is no “long term”. Instant relationships, desire without waiting, quick solutions, effortless result, brutal consumerism. Ingest now, vomit later. I was post everything, in freefall.

For 9 years I have lived in exile, first in Berlin and then in Sweden. Exile is the forced or voluntary abandonment of the homeland. In my case, the abandonment of my nationality for a post-modern identity, for pure uprooting.

In En el exilio del Post, uprooting is not only geographical but also technological. Economic exiles, expatriates, emigrants, immigrants, nomads. No one seems to find the perfect name to define it. There is a lack of identity that is not solved even with the return to the country of origin. A chronic uncertainty. In the exile of the Post you only need an airport, an electronic device (smartphone, tablet, laptop), internet connection and a passport.

This year I enter the fourth dimension and I continue in “the trenches of art” (Crespo B., 2013). It’s time to go home.

And you’ll wonder. Why do this zine? Why? For whom?
Answer: Pure Catharsis!

[ES]

“La vida es demasiado contemporánea” (Cronenberg D. Cosmopolis, 2014), demasiado post. Vivimos en la época de la miopía hacia el futuro, la era de la inmediatez donde no existe el “a largo plazo”. Relaciones instantáneas, deseo sin espera, soluciones rápidas, resultado sin esfuerzo, consumismo brutal. Ingiere ahora, vomita después. La era post todo, en caída libre.

Desde hace 9 años vivo en el exilio del post, primero en Berlin y después en Suecia. Exilio es el abandono forzoso o voluntario de la patria. En mi caso, el abandono de mi nacionalidad por una identidad post moderna, por puro desarraigo.

En el exilio del Post, el desarraigo no es solo geográfico sino también tecnológico. Exiliados económicos, expatriados, emigrantes, inmigrantes, nómadas. Nadie parece encontrar el nombre perfecto que lo defina. Hay una falta de identidad que no se soluciona ni con la vuelta al país de origen. Una incertidumbre crónica. En el exilio del Post solo es necesario un aeropuerto, un dispositivo electrónico (smartphone, tableta, portátil), conexión a internet y un pasaporte.

Este año entro en la cuarta dimensión y sigo en “las trincheras del arte” (Crespo B., 2013). Es hora de volver a casa.

Y te preguntarás. ¿Para qué hacer este ´zine? ¿Por qué? ¿Para quién?
Respuesta: ¡pura catarsis!